Sobre mí

Me llamo Luis. Soy padre de familia, tengo un trabajo normal y una vida normal. No soy influencer, ni quiero serlo. De hecho, si algo me define es que soy antiinfluencer: no enseño mi cara, no vendo humo y no vivo de posturear con frases motivacionales. Solo quiero contar mi historia tal como es, sin filtros ni decorado de gimnasio.

Llevo toda mi vida peleándome con el mismo enemigo: mi peso. Fui el gordito del grupo en la adolescencia, el que siempre iba un paso por detrás en educación física y hacía bromas sobre sí mismo para que nadie más las hiciera primero. Desde entonces he probado todas las dietas habidas y por haber: cetogénica, paleo, ayuno, batidos, milagros y autoflagelaciones nutricionales. A veces bajaba, otras subía. Pero el resultado era siempre el mismo: el peso volvía. Yo también, pero un poco más cansado cada vez.

En mi peor momento llegué a pesar 160 kilos. Lo escribo sin vergüenza, porque ese número es parte de mi historia. En mi mejor intento, bajé hasta los 101 kilos. Pero lo hice mal: sin moverme, sin fuerza, sin músculo. Era un esqueleto disfrazado de logro. Y cuando volví a comer “normal”, el cuerpo me presentó la factura.

Así que aquí estoy. Esta vez, diferente. Esta vez no busco perder peso a cualquier precio, sino construir disciplina, fuerza y salud real. Torrezno Fitness no es una marca, es mi cuaderno de bitácora. Mi manera de demostrar —sobre todo a mi hija— que nunca es tarde para arreglar lo que llevas años ignorando. No quiero que ella llegue a donde yo llegué. Si algún día se topa con este proyecto, quiero que vea a su padre luchando, cayendo, levantándose y riéndose del proceso.

No tengo formación en nutrición ni en deporte. Lo que comparto aquí no son verdades absolutas ni consejos de manual, son cosas que estoy probando en mí mismo. Si algo te sirve, perfecto. Si no, al menos te reirás un rato. Porque me tomo esto en serio, pero sin dramas. Con un toque de humor negro, porque si no te ríes de ti mismo cuando pesas 160 kilos, la vida se encarga de hacerlo por ti.

Este espacio no va de dietas perfectas ni de rutinas milagrosas. Va de constancia, de aceptar tus mierdas, de aprender a no rendirte aunque el espejo tarde en devolverte algo decente. Va de entender que la disciplina duele un rato, pero el arrepentimiento duele toda la vida.

Si has llegado hasta aquí buscando la fórmula mágica, ya te la digo yo: no existe. Pero existe algo mejor: el esfuerzo diario, las pequeñas victorias y el orgullo de no rendirte cuando podrías hacerlo. Eso es Torrezno Fitness. Y si te suena real, bienvenido. Aquí no hay filtros. Solo hierro, sudor y verdad.

Subir